¿Es posible replicar el ecosistema de Silicon Valley en Centroamérica?

 Silicon Valley es conocido como el epicentro mundial de la innovación tecnológica debido a que han establecido un ecosistema empresarial único y envidiable. Pero, ¿qué elementos hacen a este ecosistema tan especial? ¿Podría Centroamérica imitarlo?

Para responder a estas preguntas, tuvimos el placer de entrevistar a Paul Fervoy.

Paul posee más de veinticinco años de experiencia en el área de
tecnologías de la información y la comunicación, habiendo fundado
varias startups digitales tanto en EE. UU como en América Latina y
liderado equipos multidisciplinarios en mercadeo e ingeniería. Además
de presidir Extendo, una prestigiosa empresa internacional que ofrece soluciones en tecnología digital, Paul es profesor universitario en la Universidad Lead y presidente de la Asociación de Empresas TIC de Costa Rica (CAMTIC).

En la entrevista, Paul nos habla acerca de cuatro puntos importantes:

1. Los componentes críticos del ecosistema de Silicon Valley.
2. Las principales diferencias entre este ecosistema y el de
Centroamérica.
3. La idea de un mercado integrado en Centroamérica
4. El Caso de Israel y la Comunidad Europea.

Componentes críticos de Silicon Valley

Según Fervoy, Silicon Valley posee tres elementos clave que han sido fundamentales para lograr el ecosistema empresarial exitoso que hoy conocemos, y que son difíciles de replicar en otros ecosistemas.

Estos son:
1. Vinculaciones academia-industria: En Silicon Valley, la colaboración entre la academia, la investigación y la industria es fluida y establecida. Las universidades y el sistema educativo en California tienen una
estrecha colaboración con la industria en la academia, lo que ha generado una cultura de colaboración e innovación.
2. Incentivos gubernamentales: El gobierno de Estados Unidos ha creado fondos de inversión en investigación que se coordinan con la academia y la industria, por ejemplo los fondos DARPA o los de la Fundación Nacional de Ciencias; lo que genera un triángulo completo de colaboración entre el sector público, la academia y la industria.
3. Financiamiento acorde a la madurez de los emprendimientos: En Silicon Valley, existe una cultura empresarial en la que el capital de riesgo financia emprendimientos en etapas tempranas, lo que permite a las empresas que han demostrado tener buenas propuestas y niveles de madurez en su capacidad gerencial y de gestión cuenten con los recursos necesarios para crecer y evolucionar.

Diferencias entre Silicon Valley y Centroamérica

El contexto en que el ecosistema de Silicon Valley se desarrolló difiere dramáticamente del entorno centroamericano, ya que en base a los componentes mencionados anteriormente podemos observar que en Centroamérica la vinculación academia – industria es débil o inexistente debido a que no se han establecido reglas claras de colaboración entre ambos sectores, o que dificulta el flujo de conocimiento y la colaboración entre academia e industria.
Además, en contraste con Silicon Valley, los incentivos gubernamentales para promover la investigación y la innovación en Centroamérica son limitados y el acceso a financiamiento para emprendimientos es escaso y requiere demostrar altos niveles de madurez y capacidad gerencial, por lo que cada vez es más complejo para los emprendedores poder desarrollarse con éxito.

La idea de un mercado integrado en Centroamérica

Foto de Greg Rosenke en Unsplash

Paul nos lleva a imaginar por un momento Centroamérica como un mercado integrado, natural y dinámico, ¿cómo sería?
Actualmente, la región está conformada por pequeños mercados domésticos que dificultan la introducción y prueba de conceptos innovadores; en comparación con Silicon Valley en California que con alrededor de 40 millones de habitantes está cercano a ser un mercado global natural. Pero, ¿qué pasaría si en lugar de verse como competidores, los países de la región se convirtieran en ¿Aliados? aprovechando por ejemplo las ventajas logísticas y financieras de Panamá, la industria audiovisual de República Dominicana y la inversión extranjera en tecnología de Costa Rica.

Esto permitiría a las empresas acceder al talento y conocimiento gerencial que necesitan para tener éxito en la colocación de sus emprendimientos y servicios. Así, Centroamérica podría convertirse en un mercado integrado capaz de competir a nivel global, se podría superar la frustración del talento sin oportunidad y evitar la migración a otros mercados como Chile, México o California.
Esta integración permitiría que los emprendedores centroamericanos puedan desarrollar sus ideas y empresas en su propia región, manteniendo su identidad y contribuyendo al crecimiento local.

El caso de Israel y la Comunidad Europea

Un caso inspirador es Israel, según comenta Paul este país ha sabido aprovechar estratégicamente los fondos de inversión de la Comunidad Europea destinados a investigación y desarrollo, mejor conocidos como «framework programs» que son concursos en los cuales la comunidad define los
retos que están tratando de resolver, ya sea en salud, seguridad, cambio climático, etc. Y la idea es que quienes proponen soluciones a estos retos deben lograr una colaboración entre Empresas – Academia.

A través de iniciativas innovadoras y enfocándose en sectores específicos como seguridad, Israel ha sido el país que ha ganado más cantidad de concursos, estableciendo colaboraciones efectivas entre empresas, academia e industria y generando experticia en áreas específicas. Y ha generado su propio ecosistema funcional.

En conclusión, con los puntos mencionados anteriormente, es importante reconocer que el ecosistema de Silicon Valley no puede ser replicado de manera directa en Centroamérica debido a las diferencias culturales, de recursos y de oportunidades entre ambos contextos; por lo que aspectos como el estilo Gerencial, la estructura organizacional y la cultura empresarial no son emulables.

En lugar de intentar replicar este y otros ecosistemas, Paul nos invita a ser críticos y aprender de las ventajas y puntos de mejora de cada uno de ellos, pero esta vez siendo conscientes de que vivimos en un contexto diferente y por ende debemos adaptar estas ideas a las condiciones y necesidades propias de Centroamérica, observando nuestras fortalezas y desarrollando soluciones innovadoras adecuadas a nuestra realidad y con los recursos que disponemos. Solo así podremos crear las condiciones necesarias para que los emprendedores tengan éxito en nuestro propio contexto.