¿Qué hace que los enfoques de gestión sean realmente útiles para los profesionales?

En nuestro más reciente webcast de ECCA exploramos una pregunta clave para quienes diseñan programas de educación emprendedora o de apoyo al emprendimiento:
¿Cómo podemos cerrar la brecha entre la teoría académica y la acción práctica?

Por qué esto importa especialmente en contextos con pocos recursos

Esta conversación tiene implicaciones importantes para el diseño de programas de formación e incubación, así como para la asignación de recursos escasos, especialmente en regiones con limitaciones como Centroamérica.

En contextos donde las necesidades son urgentes y los recursos son reducidos, las organizaciones que apoyan el emprendimiento necesitan marcos sólidos, pero también prácticos y accionables, que orienten hacia intervenciones concretas y alcanzables.

No basta con entender el problema: necesitamos marcos que nos ayuden a decidir qué hacer.

Teorías que explican vs. teorías que permiten actuar

El profesor Joerg Dietz (Universidad de Lausana) presentó un marco innovador que distingue entre:

  • Teorías que son accionables.
  • Teorías que solo ayudan a comprender los fenómenos.

La idea central: muchas teorías de gestión explican por qué las cosas suceden (la “causa explicativa”), pero no indican qué acciones pueden tomar los profesionales (la “causa productora”).

Un ejemplo sencillo:

Saber que “la confianza mejora el desempeño” no es suficiente si no sabemos o entendemos cuales son los comportamientos específicos que ayudan a construir esa confianza. Sin esa traducción en acciones concretas, la teoría es interesante, pero poco útil para la práctica.

¿Cuándo pueden intervenir realmente los profesionales?

El profesor Maksim Belitski (Henley Business School, Universidad de Reading) enriqueció la conversación al plantear dos preguntas clave:

  • ¿Cómo equilibrar la contribución teórica con la relevancia práctica?
  • ¿En qué momento pueden intervenir los profesionales en la cadena causal?

Subrayó la tensión entre:

  • La preferencia académica por las “teorías programáticas”, más generales y abstractas.
  • Los enfoques más acotados y específicos al contexto, que facilitan una acción concreta.

Para quienes diseñan programas de apoyo al emprendimiento, esto se traduce en una pregunta muy práctica: ¿esta teoría me ayuda a diseñar una intervención realista para mi contexto, o se queda en un nivel demasiado general?

La mirada de una nueva generación de investigadoras

Diana Lauer (Universidad de Economía y Negocios de Viena), investigadora en inteligencia artificial y emprendimiento, ofreció una perspectiva fresca sobre cómo las y los académicos jóvenes pueden navegar por esta tensión.

Su propuesta puede resumirse así:

  • Seguir avanzando en las preguntas del “por qué”, que fortalecen la teoría.
  • Sin perder de vista las preguntas del “qué hacer”, que sirven directamente a los profesionales.

La investigación más valiosa para el ecosistema emprendedor es aquella que ilumina el problema y abre caminos claros para la acción.

Una pregunta para quienes aprenden y enseñan

El diálogo de ECCA nos invita a detenernos y reflexionar, tanto si investigamos, enseñamos o diseñamos programas de apoyo: ¿La teoría que estoy aprendiendo me da una palanca para actuar, o solo un lente para comprender?

Esta pregunta puede guiar:

  • La selección de contenidos en cursos y programas.
  • El diseño de talleres, incubadoras y acompañamiento.
  • La forma en que usamos la evidencia académica para decidir dónde invertir recursos escasos.

Vea la conversación completa aquí. 🔔 Suscríbase a nuestro canal de YouTube y siga a EmpreSomos en LinkedIn para más conversaciones que conectan la investigación con la práctica en la educación emprendedora.

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